Renta Básica Universal, ¿Posibilidad real ante la crisis del Covid19?

La renta básica universal es un ingreso periódico pagado por el Estado a cada ciudadano perteneciente a una comunidad. Esta renta corresponde a una política social redistributiva. Así, las autoridades fiscales buscan garantizar un nivel mínimo de ingresos para todos los ciudadanos y reducir las desigualdades sociales. A diferencia de otras ayudas, en un sistema de renta básica, la percepción de dicho ingreso no está determinada por la situación personal del beneficiario, es para todos sin distinción.

A lo largo de la historia, se han puesto en marcha numerosas iniciativas orientadas a la implantación de una renta básica universal. Sin embargo, nunca ha existido un consenso generalizado sobre cómo deben materializarse estas ideas. En este sentido, las propuesta de cómo crear un mecanismo que permita aminorar las desigualdades sociales en materia económica son variadas, en muchos países, los principios para reglamentar la selección no son homogéneos. Hay muchas variantes para realizar la respectiva escogencia de los ciudadanos aspirantes al tipo de beneficio.

Aquí les mostramos algunas referencias de programas sugeridos y que en la actualidad muchos gobiernos y países en el mundo han venido poniendo en práctica. Tenemos la renta básica universal propiamente dicha que consiste en garantizar el cobro del mismo nivel de ingresos para cada ciudadano, independientemente de su situación personal. Luego tenemos la renta básica en la cual el beneficiario tiene derecho a una renta mínima, pero puede aumentar esa cuantía en función de factores personales por ejemplo, si se encuentra en situación de indigencia o tiene hijos a cargo. Con este tipo de programas se busca una redistribución de la riqueza más equitativa que igualitaria.

 

 

Otro es la renta básica condicionada al empleo, en ella el ciudadano puede acceder a la renta básica universal siempre que los ingresos de su trabajo no superen un límite determinado. A partir de ese umbral, perdería el derecho a la prestación. En este caso, la intención de las autoridades es reducir al máximo la desigualdad de ingresos entre los trabajadores empleados y desempleados. También se encuentra la renta básica con incentivos laborales, en el que el beneficiario que supera un nivel de ingresos procedentes del trabajo no pierde el derecho a la renta básica universal, pero su cuantía se ve reducida. Este tipo de programas buscan reducir las desigualdades entre empleados y no empleados, pero al mismo tiempo incentivar el empleo.

Es importante destacar que una combinación de modalidades de estas cuatro propuestas por ejemplo también es viable siempre y cuando se respete todo el ordenamiento jurídico y haya consenso entre las partes. Por otra parte, existen también experiencias de renta básica no universal para grupos sociales concretos, como las prestaciones universales por hijos a cargo o los programas de renta mínima para personas por debajo de un determinado nivel de ingresos. En cierta medida, la renta básica universal también supone una extensión a toda la ciudadanía de las iniciativas anteriores.

Existen diversas experiencias para abordar el tema de la renta básica universal, tal es el caso de Finlandia que estableció, a manera prueba, el pago de una renta por el período de dos años. El propósito de esta experiencia fue identificar cuáles eran las motivaciones de los ciudadanos finlandeses al momento de acordar un trabajo, cuando los ingresos adicionales no suponen el sacrificio de sus prestaciones sociales. La mayoría de las veces los ciudadanos miran con recelos la necesidad de optar por este tipo de beneficios, dado que su solicitud implica un trámite burocrático demasiado rígido, que representa un gran esfuerzo en tiempo. El objetivo del experimento fue simplificar los trámites de la seguridad social y eliminar la trampa del desempleo, que impide que la gente acepte un trabajo por temor a perder las ayudas sociales.

En el contexto actual, en el marco de una potencial crisis generada por la pandemia del coronavirus, algunos países en Europa, como España, estudian la posibilidad de implementar progresivamente una medida económica referida a una renta básica universal, esto como un plan de contingencia que no resolverá la crisis económica, pero si podría paliar algunas de sus consecuencias inmediatas. Muchos ciudadanos españoles hasta el día de hoy se encuentran en cuarentena, como medida preventiva, pero en estado de incertidumbre laboral.

Efectivamente, si se mantiene la tendencia pandémica del COVID-19, el gobierno español podría aprobar una renta mínima temporal destinada a personas con ingresos bajos o sin ingresos, para afrontar la emergencia por el coronavirus. Algunos analistas económicos sugieren que la medida debe garantizar un ingreso incondicional al conjunto de la población, que se prolongue hasta finales de este año, agregando que, en la coyuntura que estamos, la política económica ponerse al servicio de los ciudadanos.

Ahora más que nunca, la implantación de una renta básica universal puede considerarse como una medida para detener la caída abrupta de la economía, esta pasa necesariamente por garantizar el poder adquisitivo del ciudadano. La situación es tan extraordinaria que las medidas deben responder a acciones de corto plazo pero de amplia cobertura, una política económica que responda a la mayoría de la población. La contingencia generada ha paralizado la economía entre un 60% y 70%, además sin poder determinar el tiempo de duración de la contracción económica, las brechas de desigualdad se han ensanchado a niveles extraordinarios. En este sentido, la iniciativa gubernamental apunta a una renta básica universal que se mantenga hasta finales del 2020.

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