El papel de los profesionales de la salud ante el Covid19

En estos tiempos el mundo está viviendo uno de los eventos más terribles conocidos en la historia de la humanidad. La pandemia del coronavirus ha puesto en jaque los sistemas de salud de las principales potencias del mundo, colapsados por la magnitud de pacientes contagiados. Clínicas y hospitales con un número importante de personal médico en situación de riesgo, reflejando un sistema de salud impotente ante la arremetida de un virus con el que no se cumplieron los protocolos preventivos necesarios. Ha sido titánica la tarea de los profesionales de la salud, emblemático los casos de China, Italia, España, Alemania y Francia.

Los sistemas de salud comprenden todas las organizaciones, instituciones, recursos y personas cuya finalidad primordial es preservar y mejorar la salud. Fortalecer los sistemas de salud significa abordar las necesidades relacionadas con la dotación de personal y la infraestructura sanitaria, los productos de salud (como equipo y medicamentos), la logística, el seguimiento de los progresos y la financiación eficaz del sector.

Al parecer, las dimensiones de la pandemia del COVID-19 le han quedado grandes a las estructuras sanitarias existentes, incluso las europeas. Con su llegada pudo constatarse debilidades por la falta de personal médico asistencial, falta de espacios de atención (camas), insumos, medicinas, equipamiento técnico, oxígeno, mascarillas. Sumando a esto el número de bajas de galenos que han contraído el virus. Pese a las reformas sanitarias de las últimas décadas, ante la crisis, los cambios definitivamente no han sido los esperados.

Los horarios de trabajo interminables, causantes de agotamiento físico y psicológico, la falta de profesionales para relevar guardias, la escasez de recursos y de dispositivos de protección individual, la obligación de tomar decisiones arriesgadas bajo altos niveles de estrés, el ver morir pacientes a diario… son algunos de los factores de riesgo a los que están sometidos los trabajadores sanitarios en medio de la peor pandemia. Los profesionales de la salud son la cara visible ante una abrumadora contingencia que los pone en la terrible encrucijada de decidir a quién salvar. Este escenario debe causar mucho pesar, por nuestra condición humana. En una situación tan compleja, cada médico puede verse obligado a tomar decisiones en poco tiempo: qué pacientes se someten a tratamientos intensivos cuando los recursos no son suficientes para todos los pacientes que llegan, sin duda es una responsabilidad que ninguno de nosotros seríamos capaces de asumir sin que entremos en pánico.

 

 

Por razones éticas, inspirados en su profesionalismo y en la necesidad de salvar vidas, los médicos y enfermeras pasaron a ser los actores principales de una tarea titánica. Se han conocido historias como las de Li Wenliang, quien advirtió por primera vez sobre el brote de coronavirus a sus colegas en Wuhan, y falleció tras haberse contagiado; o el Dr. Dong Tian, de 29 años, anestesista de profesión, quien muere por derrame cerebral, tras 35 días continuos de trabajo en una Unidad de Cuidados Intensivos luchando contra el COVID-19, quien hoy es recordado en China como un héroe; o las enfermera italianas Daniela Trezzi y Silvia Luchetta, quienes se suicidan, luego de estar sometidas a altos niveles de estrés, agotadas por el trabajo y el espectáculo funesto de la muerte… En Italia más 5 mil trabajadores sanitarios han sido contagiados en el desempeño de sus funciones y unos 29 han fallecido a causa de la enfermedad, algunos de ellos médicos jubilados que habían regresado a sus funciones de forma voluntaria, ante la falta de profesionales.

Los Hospitales se han convertido en escenarios de luchas heroicas, y las Unidades de Cuidados Intensivos, el primer frente de batalla; y es que esta situación de emergencia solo puede equipararse a una situación de guerra. En España el número de sanitarios contagiados también supera los 5 mil, sin embargo hasta ahora solo han fallecido una enfermera en el hospital de Galdakao, la Dra. Isabel Muñoz de Salamanca y el Dr. Manuel Barragán en Córdoba; ambos médicos familiares. El Sindicato Médico Andaluz ha manifestado su indignación por la “situación en la que se encuentran los profesionales sanitarios” en España: “se encuentran en situación de inseguridad, desamparo y condiciones sanitarias muy arriesgadas para llevar a cabo su labor asistencial y de prevención de salud pública”.

Sin embargo, no todo es sombrío. La situación ha desencadenado también la solidaridad internacional, y hoy personal sanitario de naciones como China, Rusia y Cuba llegan a apoyar en países europeos, trayendo con ellos la experiencia científica que han desarrollado en sus países de origen. Ante la saturación de las capacidades de atención médica y lo agotado que se encuentran los trabajadores de la salud, el apoyo internacional es vital. El equipo incluye virólogos, especialistas en epidemias, enfermeras, médicos con experiencia en la lucha contra el ébola y la peste porcina.

A pesar de lo complicada de la situación y de la incertidumbre que aún nos embarga, cuando vuelva la calma, unos cuantos aprendizajes quedarán. Uno de ellos será sin duda el valor que los profesionales de la salud tienen para la humanidad, la necesidad de sistemas sanitarios públicos preparados para eventos como estos, y finalmente la importancia que los gobiernos tome decisiones preventivas a tiempo, con responsabilidad y sobriedad.

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